jueves, 31 de enero de 2008

Pariendo en arameo

Lo veía venir. La culpa es mía. O eso viene a decir sin decirlo la última investigación periodística de la BBC, con ese tono aséptico y equidistante del que tanto presume. Se lo resumo.

Los servicios de maternidad de la sanidad británica están al límite de sus recursos. Uno de cada cuatro bebés que nacen en Inglaterra es de madre extranjera, proporción que asciende a seis de cada diez en Londres. Se gastan 200 millones de libras (300 en euros) más que hace diez años para cubrir la nueva “demanda”. O sea, es mi culpa. Y también es de los polacos, que han venido como hordas a este paraíso para parir. Hay que joderse…

Luego pasa lo que pasa: los diarios serios se hacen eco de la noticia, la prensa sensacionalista la da dos vueltas de tuerca y llega el día cuando el parto de la mujer de un imbécil nativo se complica, la comadrona no aparece porque está con una coreana y el cabeza cuadrada le da por agredir a todo aquel que no tenga bombin ni paraguas porque ha leido en el periódico y visto en la tele que la culpa de que su mujer no tenga la mejor de las atenciones es de los extranjeros.

La noticia también ha llamado la atención de una amable lectora de esta bitácora (qué cursi me está saliendo esto), quien envió un comentario ayer y que reproduzco parcialmente a continuación:

“[…] yo soy una emigrada que dio a luz hace tres años aquí en UK. Buena suerte. No se si viste la BBC ayer, pero parece que ahora nos echan la culpa a las non-Brithish mothers por la masificación de los servicios de maternidad en este pais. […]”

Una solución que se me ocurre sobre la marcha es que cada parturienta aparezca con su propio equipo médico. Igual que hacen los peluqueros y los cocineros en muchos sitios, donde acuden a trabajar con juegos de tijeras, cuchillas, cuchillos y demás abalorios de su propiedad. En el caso que me ocupa, por ejemplo, yo llevaría a la comadrona, los fórceps y un bocadillo.

Algún contacto ya tengo. En mi época adolescente anglosajona, coincidí con un par de sevillanas enfermeras que estaban sacando el título de comadrona (mid-wifes) en Reading. Una de ellas ya estaba haciendo planes para asistir los futuros partos de sus amistades, a lo que recuerdo responder desconfiado que llegado ese momento yo no las tendría todas conmigo porque “en lugar de ayudarme a dar a luz a la criatura, igual me sacaba una botella de JB en su lugar”, de tanto que le gustaba empinar el codo.

Puede que tenga que comerme aquellas palabras con la ayuda de los fórceps dentro de unas semanas. Por bocazas.


PD. "Al césar, lo que es del césar" y es de justicia recalcar que el tratamiento informativo de la noticia es exquisito. Se culpa a los politicos por la falta de planificación. Como deber ser. Más aquí.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

«People who move from the European Economic Area to take up permanent lawful residence in the UK as workers, students or on a self-sufficient basis are considered part of the local population and are entitled to maternity care.»

Faltaba más! Para que pagamos impuestos aquí entonces? A ver si ahora me voy a tener que ir a parir a "mi país", mientras los británicos se van a operarse a España, donde por cierto, la sanidad aún parece que no se ha visto desbordada por la llegada de inmigrantes…

Javier dijo...

Los franceses parece que ya estan tomando medidas en el asunto:
http://www.telegraph.co.uk/news/main.jhtml?xml=/news/2007/12/15/wexpat115.xml